
Ésta fue, para mi familia, la primera y la única “Nintendo Revolution.â€? Era Navidad de 1986 y el regalo “para la familiaâ€? de Papá Noel era la nueva consola (NES) de Nintendo. “Para la familiaâ€? significaba que mi padre era el “jefeâ€? del aparato y que ningún niño podÃa ejercer derechos de propiedad. En este caso digo mi padre porque mi madre perdió interés después de su primer encuentro letal con un “Goomba.â€?
La consola venÃa con un cartucho que tenÃa dos juegos, Super Mario Bros. and Duck Hunt (Caza de patos). Duck Hunt me parecÃa aburrido; nunca me habÃa gustado la caza. Disparabas a los patos que salÃan de los arbustos. TenÃamos la “buenaâ€? costumbre de ponernos a unos diez centÃmetros de la pantalla, por lo tanto, ¡era imposible fallar! Cuando nos decÃan que nos alejásemos de la tele porque podÃamos quedarnos ciegos, los patos se escapaban y el perro inútil salÃa de los arbustos para reÃrse de nosotros. Más tarde se extendió una leyenda urbana que decÃa que era posible disparar al perro. ¡Macabro e imposible!
Super Mario Bros. era más divertido. ¡Qué aventura! Aplastar los Goombas y Koopa Troopas y echar bolas de fuego nos prestaba horas de entretenimiento y embobamiento. Creo que nunca llegué al final del juego; los videojuegos nunca han sido mi punto fuerte. Pero eso daba igual. Jugar una y otra vez (y otra y otra y otra) era entretenidÃsimo.
Mi familia era una familia “humildeâ€? y los precios de los cartuchos de juegos eran prohibitivos. Por lo menos eso me decÃan. Nunca tuvimos muchos, quizás unos cinco en total, después de diez años de tener el cacharro. Al final, perdà interés porque salÃan consolas y juegos más emocionantes y yo todavÃa estaba con mi Mario borroso y “le chien qui rit.â€?
Uno de los juegos que a mi madre le debió gustar mucho fue el de Bible Adventures (Aventuras de la Biblia). ¡AlegrÃa, alegrÃa! PodÃas elegir uno de tres juegos: El Arca de Noé, El Niño Moisés o David y Goliat. En El Arca de Noé, eras Noé, un Noé de fuerza sobrehumana, y tenÃas que coger los animales y llevarlos al arca. Si no cooperaban, los podÃas noquear para que no diesen guerra. En El Niño Moisés, hacÃas de la madre de Moisés, escapándose del Faraón con el niño en una cesta. En David y Goliat, (¡sorpresa!) eras el adolescente Rey David como pastor y luego como matador (o no) del gigante Goliat. Durante toda esta acción, no sólo jugabas, como en Super Mario Bros., no, también tenÃas que aprender pasajes de la Biblia, “…el gozo de Jehová es vuestra fortaleza,â€? “Dios es amor,â€? y todo eso. Un pasaje que a mà siempre me ha hecho gracia pero que nunca apareció en esos juegos es el del profeta Ezequiel (23:20), “Allà se habÃa enamorado perdidamente de sus amantes, cuyos genitales eran como los de un asno y su semen como el de un caballo.â€? ¿Por qué no habrán metido ese?
De todas formas, y a pesar de su contenido, nuestros juegos de Nintendo eran una verdadera revolución para mi familia. Ya no habÃa Monopoly ni Trivial ni los juegos de la imaginación. Ahora tenÃamos todo en una pantalla, unos mandos encontrábamos un mundo nuevo, un mundo que no era el nuestro. ¿Bueno? ¿Malo? Quizás un poco de las dos cosas. Los niños de hoy en dÃa se reirÃan de lo que a nosotros nos parecÃa lo más de lo más, lo mejor posible de la tecnologÃa…bueno, ¡eso y el cassette!
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Publicado en http://www.weeklyletter.com con fecha 2006-05-04 11:00:00 +0200
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