
En San Sebastián, tenemos una cantidad limitada de eventos culturales y normalmente es un número concentrado en una semana, una quincena o en un festival. Pero para cuando te enteras de ese periodo, ¡ya se está acabando! El comienzo y cada paso que sigue en el proceso de la culturalización es una pesadilla. ¡Lo que tenemos que sufrir para oÃr una sinfonÃa o ver un poco de cine independiente!
Primero tienes que conseguir la entrada. Puedes comprar un bono pero esto no es práctico, no sólo por su precio disparatado sino también porque serÃa imposible que te apeteciera ir a todos los eventos que ofrecen. Sin embargo, algunos compran el bono. La mayorÃa son jubilados que realmente no aprecian la música pero tienen dinero por un tubo y cualquier noche del año, no tienen nada que hacer. Todos los sitios buenos ya están cogidos cuando por fin decides que quieres o puedes ir. Entonces una mañana, se abre la venta de las entradas al “público.â€? Tienes que estar en Internet esperando el momento. Si no, acabarás sentado en la fila 8432. Si hablamos del festival de cine, las entradas no son numeradas pero las entradas para las pelÃculas buenas no duran ni un minuto.
Una vez que tienes tu entrada, vas ilusionadamente al evento que has eligido, sea Haydn, Shostakovich o Mon Fils à Moi. Al llegar ya estás bombardeado con una nube de perfume, en el que se han bañado anteriormente tus compañeros y compañeras de concierto. Entras y encuentras tu asiento. El evento empieza tarde porque la gente está entretenida con sus conversaciones hiperimportantes o está intentando entrar en el baño. Intentan arrear a la gente con una campana pero es inútil, al menos las primeras dos veces.
El concierto o la pelÃcula empieza y la gente empieza a concluir sus conversaciones superimportantes. Puede que tarden un poco en terminar estas conversaciones, hablando durante el primer movimiento o hasta después de los créditos. No se dan cuenta de tus miradas malvadas. Al final sà paran pero sin duda a alguna señora le entran los sofocos y se pone a abanicarse. Pchpchpchpch… En los momentos más tensos o en un adagio tranquilo, se tose. No se tose discretamente por un picor de garganta. Se tose de una manera que parece expulsar pulmones. Y sólo pasa en los momentos de silencio. Después de un corto tiempo, la gente empieza a susurrar, comentando el espectáculo o siguiendo la anterior conversación. Ahora tampoco se dan cuenta de que les estás mirando mal. Lo que más me gusta son las conjeturas de cómo terminará una pelÃcula.
Si es un concierto, tendrás que esperar durante el descanso. Aprovecha para usar el baño, fumar o hablar porque hasta dentro de un buen rato la gente no va a entrar. Y cuando vuelvan, tendrás que levantarte de todas formas para dejarlos pasar.
Disfruta de la segunda mitad. Y cuando termina, no te enfades cuando la gente se levanta y se va corriendo antes de que terminen el aplauso o los créditos. Tiene el coche fuera y ¡a ver cómo van a casa en una calabaza! Disfruta de la cultura.
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Publicado en http://www.weeklyletter.com con fecha 2006-09-28 12:58:00 +0200
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¡Hola Wes!
No te falta razón en este artÃculo, y es que todavÃa me acuerdo del dÃa que fui a ver Supermán (sÃ, lo admito, de vez en cuando me gusta ir a ver superproducciones, comedias románticas, etc. – es mi terapia anti-realidad) al cine a las siete de la tarde…
Me encanta ir al cine y al teatro. Disfruto en los cines pequeñitos como el Trueba, en el que nunca olerá a palomitas. Me encantan los espectáculos en directo, lo más parecido a estar soñando.
Y es que creo que todo se resume en educación. Quien no es educado en su casa, no lo será nunca en un lugar público.
Tenemos la suerte de vivir en una época en la que la Cultura nos es (más o menos) asequible a todos. Disfrutemos de ella, y dejemos disfrutar. Merece la pena.
:-) !!
Gracias.
Y tampoco tenemos que ser “pijos” con la cultura. Superman también lo es, ¿por qué no? Y puedes disfrutar tanto (o más) viendo Superman (por cierto el Superman más nuevo es de Iowa) que ver una opera. ¡Y los susurros molestan igual! Es todo cuestión de pensar en los demás un poco, algo que muchos no saben hacer.
¡Hola!
A mà también me gusta ir a los dos, pero por alguna razon, las butacas de los teatros son siempre más incómodas que las de los cines. ¡Igual estoy demasiado acostumbrado a los modernos multicines!
De todas formas creo que en una pelea Superman vencerÃa a Montserrat Caballé…
:-)
No sé, no sé… Montserrat Caballé es muy potente…
Dave, tu problema es que eres muy alto! Si fueras mas pequen~o, las butacas del teatro no te molestarian. :-)