
La élite social, económica y cultural de BerlÃn —lo mismo aristócratas que burgueses, lo mismo judÃos que no judÃos— construyeron chalets alrededor de él y se mezclaron entre sà en total armonÃa. El ambiente idÃlico del lugar se plasmó en lienzos pintados por el impresionista Max Liebermann, que vivió allà hasta que no pudo más.
Los nazis llegaron al poder y a algunos de ellos les dió por tener casón propio en la zona. Confiscaron los de propiedad judÃa.
Una de las mansiones apropiadas por los nazis tiene especial notoriedad. Entras en la finca y piensas “¡qué casa más hermosa!� Después, al salir, ya no piensas en hermosuras.
En esta mansión tuvo lugar la Conferencia Wannsee, en la que quince hombres liderados por Heydrich, jefe supremo de las SS, programaron la “solución finalâ€? a la “cuestión judÃa.â€? Ahora es un museo y centro educativo.
El carácter flemático y metódico de los documentos que se pueden ver allà es espeluznante. ¿Qué es peor, un progromo espontáneamente montado por una muchedumbre estúpida e inculta, o el abuso y asesinato planificado y sistemático llevado a cabo por parte de gente que adora a Goethe, Schiller, Beethoven y Wagner?
Las hojas plastificadas de una gruesa carpeta negra nos dicen cómo acabaron Los Quince. No todos tuvieron su merecido castigo. Contemplando el jardÃn y el lago, también escuché grabaciones de entrevistas, interrogatorios y juicios. Olvidé por completo que estaban mi hijo y su amigo.
Pero llegó el momento en que me recordaron su presencia y me vi corriendo tras ellos por una escalera de mármol que subÃa a una biblioteca. En lugar de regañarme, la bibliotecaria se brindó a hacerse cargo de los niños “para que no vean las imágenes expuestas abajoâ€?. Yo dije: “Ah… ¡pero ya han visto todo!â€? Insistió en hacer de canguro y la vi sacar unos libros infantiles que pretendÃan inculcar valores anti-racistas en términos eufemÃsticos.
El caso es que yo tenÃa toda intención de dar explicaciones a mi hijo de 8 años. No se iba a quedar allà eternamente mirando fotografÃas de judÃos ahorcados y desarrollando instintos morbosos. El verano anterior le habÃamos llevado a la casa de Ana Frank en Amsterdam, asà que éste era su segundo encuentro con el tema del Holocausto.
Abajo, otro padre discutÃa con el guardia, que igual que la bibliotecaria, estaba a favor de la protección de la inocencia de los niños. Estaba claro que el otro padre compartÃa mis ideas al respecto.
La inocencia de mi hijo está intacta.
¿Sólo les vamos a enseñar la laguna bonita? ¿Por qué no enseñarles historia, por qué no darles verdades? Nunca es demasiado pronto.
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Publicado en http://www.weeklyletter.com con fecha 2006-11-16 11:00:00 +0100
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¡Hola!
GIna, después de haber leÃdo tu artÃculo, me han entrado ganas de ir a BerlÃn (donde no he estado nunca), ¡qué interesante!
La verdad es que yo no tengo hijos… ¡todavÃa! Pero me parece mucho más interesante enseñarles este tipo de cosas que pasar con ellos la tarde en un centro comercial.
Este fin de semana he estado en Madrid. He visitado el Reina SofÃa y la Casa Encendida. Me ha sorprendido gratamente ver a niños de la mano de sus padres.
Los niños deben saltar, jugar, correr, ensuciarse… Pero también deben leer, ver, entender… y si lo hacen con nosotros, pues, ¡mejor que mejor!
:-) !!
La Casa Encendida es un centro cultural posterior a mi decada de vida en Madrid. Siempre he querido ir. Miren, te me has adelantado! Que viste?
Este miercoles voy al teatro a ver “The Rocky Horror Show”. Antes pasare por la taquilla a preguntar si esta permitido tirar tostadas y otras guarrerias al escenario. Y que ropa me pongo?
¡Hola Paola!
¿Qué tal?
La Casa Encendida me pareció una pocholada. Vimos dos exposiciones: una sobre la Sierra de Guadarrama. La otra se titulaba “Tejidos: óseos, arquitectónicos y pictóricos”. ¡Vaya puntazo! ¡Me pareció genial! Por la noche habÃa un espectáculo de expresión corporal, pero no nos pudimos quedar. ¡Qué pena!
Espero que disfrutes mañana del teatro… ¡y que no te pase nada! ¡Ja, ja, ja!
:-) !!
¡Ésta es la verdadera Staff Room Social Club! Ni Rocky Horror House ni Terror House ni na! Un gran beso para todos.
¿Me puedo apuntar? Oye, cuando estuvimos en el Reina SofÃa el otro dÃa, habÃa niños por un tubo. ¡A mà nunca me sentaron delante de un Picasso para preguntarme qué veÃa!