
Pasaba mis vacaciones en el sur. En Iowa, la temperatura en verano raramente bajaba de 30 grados, asà que… ¿qué mejor que ir a un lugar todavÃa más caluroso? Todos los años, la familia en completo nos montábamos en cualquier coche que fuera lo suficientemente grande como para que cupiéramos todos (rara vez menos de cinco) e Ãbamos a Tejas, la tierra del calor y la humedad insoportables. El viaje a Houston duraba 24 horas, asà que no nos importó cuando mis tÃos decidieron trasladarse a Dallas, solo a unas 15 horas en coche. Normalmente parábamos en Arkansas, a ocho horas, lo que cortaba un poquito el viaje. El aire acondicionado no era normalmente una opción; no sé por qué, pero siempre tuvimos las “suerteâ€? de no poder disfrutar de este extendido lujo.
Dejábamos Sioux City y bajábamos por la autovÃa interestatal 29 y la carretera 69, esperando que el coche no se estropeara, como inevitablemente hacÃa. Una vez incluso no llegamos a pasar St. Joseph (a tres horas), y en otra ocasión tuvimos que pasar la tarde en un taller mecánico en un horrible pueblo de Oklahoma (ahora que lo pienso, todos son horribles). Lo que hizo aquella experiencia todavÃa más horrorosa fue que esta gente tenÃa serpientes domésticas. Os reto a que paséis por la experiencia. Os reto a poner el pie en un pequeño pueblo de Oklahoma…
El viaje consistÃa en mirar a través de la ventanilla, pelearme con mis hermanas, leer revistas, pelearme con mis hermanas, parar a por gasolina, pelearme con mis hermanas, comer comida rápida, pelearme con mis hermanas y oÃr el tÃpico “NIÑOS, SI NO PARÃ?IS DE PELEAROS YA, VOY A DAR MEDIA VUELTA Y VOLVER A CASAâ€?. Nunca volvimos a casa por muy mal que nos portáramos. Más de una vez, mi madre ideó la manera de conectar una televisión y un vÃdeo, pensando en que esto harÃa que no nos peleáramos. Las pelÃculas duran entre 90 y 120 minutos. Un viaje de quince horas da para unas ocho pelÃculas. ¿Quién puede ver ocho pelÃculas? Yo no. Y mis hermanas tampoco.
“¿Ya hemos llegado?â€? era una pregunta tÃpica, aunque sabÃamos perfectamente dónde estábamos. “Tengo que ir al bañoâ€? era otra frase tÃpica. El hambre y la sed no eran nunca un problema, ya que siempre habÃa comida en abundancia, sobre todo si la abuela venÃa con nosotros y se cogÃa su alijo “para los niñosâ€? (la abuela siempre tenÃa comida basura “para niñosâ€?, incluso cuando los niños dejaron de ser niños).
No sé si se trata de la edad o de la europeización, pero ahora no creo que fuera ni fÃsicamente, ni mentalmente, ni emocionalmente capaz de hacer uno de esos viajes de dos dÃas. Ahora incluso Bilbao parece estar irritantemente lejos, y siempre que puedo, mis viajes a Madrid y Barcelona son en avión. Pero me imagino que cuando estás de vacaciones es diferente. Un viaje en coche no está tan mal, supongo, si no tienes a tres crÃos peleándose en el asiento de atrás…
traducción de Miren Zabaleta
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Publicado en http://www.weeklyletter.com con fecha 2007-06-15 14:00:00 +0200
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Mi viaje en coche más largo duró...
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Peor que un largo viaje en coche es un largo viaje en moto. Una vez viajé de Madrid a Logroño con mi ex-novio, ahora marido, a bordo de su Ducati. Tanto tiempo con la cabeza encerrada en un casco es una tortura, descubrà lo que era un dolor de espalda y, lo peor, llegué a ver cosas raras. Los árboles empezaron a parecer fantasmas…
Y peor que tres crÃos discutiendo, chinchándose y pegándose en el coche es un niño mareándose o ya mareado en el coche.
No tengo con quién pelearme en el coche asà que duermo, invento juegos de palabras con mis padres y aprendo la letra de canciones como “Lili Marlene”. No leo porque me mareo. Siempre tenemos bolsas de avión. Miro el paisaje y miro los otros coches. Hay gente que se quita los zapatos y pone los pies donde el parabrisas.
¡Yo sà que me mareaba de pequeña!
Incluso me mareaba yendo en coche desde Zarautz a Donostia, y eso que solo hay unos 25 kilómetros… ¡y por autopista!
Lo mejor contra el mareo es cantar. La música de los 80 me trae tantos recuerdos…
:-)
Yo nunca me habÃa mareado en el coche…hasta llegar aquÃ. En Iowa no hay curvas. En el viaje de Iowa a Tejas, tampoco hay curvas. Gipuzkoa ES curvas.
Y casi peor que en moto es en un Jeep descapotable…de Ezcaray a San Sebastián. Pensaba que me quedaba sordo y me quemé toda la cara.
La peor vez que me maree fue cuando fuimos en autobus desde Mendoza, Argentina, hasta un pueblo chileno llamado Concon. Si Etxegarate me marea, pues imaginate los Andes! Pero merecio la pena. Unos paisajes espectaculares. Hasta vimos el Aconcagua.