
GC: ¿Qué ocurre en la foto?
AL: Estoy a punto de casarme y ésa es Luna, mi dama de honor. Estamos en el Museo de Ciencias de Richmond, en Virginia, donde se va a celebrar la ceremonia y el banquete. Estoy algo nerviosa, pero la presencia de Luna me tranquiliza y me proporciona excusas para no tener que hablar con los invitados que empiezan a llegar.
GC: Cuéntame algo de tu Gran Danesa.
AL: Luna vino con sólo 8 semanas de vida. Era muy pequeña. Pesaba tan sólo 6 kilos y cabía en mi regazo. Ahora ya tiene 6 años y ¡pesa 65 kilos! Puede intimidar a algunos pero en realidad es dulce y divertida.
GC: ¿Es lista?
AL: Sí. Una vez la dejé en casa de mi madre y tenía que dormir en el pasillo. Después de lloriquear en vano, metió la cabeza por la puerta semicerrada del cuarto de mis padres y arrastró para adentro su cama enorme.
GC: ¿Cómo transcurre un día en la vida de Luna?
AL: Después de su paseo matutino, se pasa todo el día durmiendo. De vez en cuando se levanta para ponerse al sol que brilla a través de la ventana o para estar con nosotros. Le gusta estar con la gente.
GC: ¿A dónde le sacáis de paseo?
AL: Cuando vivíamos en Manhattan, había que recorrer las calles y avenidas, en general sobre el pavimento duro de las aceras, o íbamos a Madison Square Park, a un corral cercado donde puedes soltar a tu perro. Olía de maravilla. Hace dos años nos mudamos a Brooklyn y encontramos una casa muy cerca de Prospect Park, un enorme parque diseñado por los mismos arquitectos paisajistas que nos dieron Central Park.
GC: ¿Qué tiene de especial?
AL: Todos los días, desde las 9 de la noche hasta las 9 de la mañana, los perros pueden corretear sin correa. Así que si llegas a las 8 de la mañana, tu perro tiene una hora para moverse libremente por el prado urbano más largo de EE.UU. La primera vez que fuimos con Luna, ella no se lo podía creer. Corrió y corrió pero sin dejar de mirar para atrás, preguntándose seguramente por qué le dejábamos andar suelta tan lejos. Le encanta el parque.
GC: ¿Tiene amigos allí?
AL: Le encanta estar con otros perros. Conoce uno nuevo cada vez que vamos pero hay otros que conoce muy bien. Su mejor amigo es Oates, un pequeño bulldog. Pueden estar horas jugando, tirándose por el césped y mordisqueándose. Hacen una pareja extraña pero no parece importarles.
GC: ¿Y tú también te echas amigos en el parque?
AL: Me da corte decirlo pero Luna nos presentó a los que son nuestros mejores amigos en Brooklyn. Son los dueños de Oates. Aunque cientos de personas llevan sus perros al parque, tiendes a cruzarte con la misma gente día tras día, y puedes más o menos adivinar si te caerán bien o no. Si crees que no, tiras de la correa y ya está.
GC: La maternidad habrá afectado tus paseos.
AL: Antes paseaba a Luna todas las mañanas sin falta, aunque lloviera o estuviera cansada o enferma. Desde que tengo a Isabel, me resulta más difícil estar en el parque a las 8, así que lo mejor ahora es que vengan a las 7:30 los de Eva’s, un servicio de paseadores de perros. Recogen a Luna y la llevan al parque junto con otros 15 perros. Me la devuelven más o menos a las 10:30. Solemos sacarla de nuevo al final del día, pero a veces nos da pereza y entonces le dejamos salir a nuestro pequeño jardín trasero.
GC: Si pudieras, ¿trabajarías de paseadora de perros?
AL: Me encantaría. Puede ser lucrativo. Los paseadores de perros cobran 20 dólares por hora y por perro, y algunos perros son tranquilos.
GC: ¿Se puede entrar en el metro de Nueva York con un perro?
AL: Puedes ir en metro con un perro si te cabe en un bolso, pero ése no es mi caso.
Si tienes alguna pregunta para Amanda o un saludo para Luna, házselo llegar desde aquí mismo.
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Publicado en http://www.weeklyletter.com con fecha 2008-04-24 09:00:00 +0200
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Pensándolo bien… no encuentro un trabajo mejor que ser paseador de perros, pero no con muchos claro, para que no te vuelvan loco. Lo de menos sería el dinero, lo de más, el cariño que se les puede llegar a coger. Peligroso por otra parte. Corazón blando. Los perros me enternecen de una manera que no llego a comprender. Pocas personas pueden llegar a provocarme la ternura que me producen la mirada o el comportamiento de los perros.
Me gustan de todas maneras estas cosas inexplicables y tampoco quiero resolverlas.
Buen artículo Gina! Me encantan tus entrevistas! cada vez son mejores.