
De niño, yo era muy fan de Barrio Sésamo y me encantaban los monstruos. ¿Quién no se acuerda de Triki, el Monstruo de las Galletas, masticando ruidosamente y echando las migas encima de todos los demás mientras comía? Luego estaba Herry, que no siendo consciente de su fuerza, solía romper las cosas al tocarlas, normalmente mientras intentaba ayudar. Pero mi favorito era el desventurado Coco, que siempre se equivocaba y terminaba cayéndose al suelo de frustración, cansancio o conmoción. Coco tenía varios álter ego, incluyendo a Supercoco. Con su yelmo de caballero, Supercoco siempre quería arreglar las cosas, pero generalmente estropeaba todo. Coco y los demás monstruos eran mis héroes.
Josef Fritzi, El Monstruo de Amstetten, NO es un héroe. Tampoco es un monstruo, a pesar de lo que dicen los periódicos. Por cierto, al llamarle monstruo, bestia o animal, estamos convirtiéndole en un personaje, en un tipo de celebridad. Eso ya se ha hecho en el pasado con otros criminales como Robin Hood, Jack el destripador, Al Capone, el Solitario y muchos más, y ellos ya se han convertido en leyenda.
Sin embargo, mientras Robin Hood, Jesse James y otros personajes al margen de la ley han pasado a la historia como “los buenos”, el destripador y Al Capone, aunque protagonistas de muchos best sellers y taquillazos, todavía son considerados como “los malos”. Josef Fritzi es un tipo malo y no merece toda la publicidad que ha recibido durante las semanas desde el descubrimiento de sus espantosos actos. No es un héroe.
Entonces, ¿por qué los medios de comunicación ya le han otorgado un titulo tan mediático, El Monstruo de Amstetten? Parece muy fácil para los medios embellecer a semejante persona con nombres como “el monstruo”, “animal” o “bestia”. ¡Pero cuidado! Ningún animal haría jamás a sus crías lo que ha hecho Fritzi a su hija y a los niños que él mismo engendró con ella al violarla repetidamente. Josef Fritzi no es un animal. Es un hombre.
Tal vez nos conviene de alguna manera ver a este tipo como un animal o un monstruo. Al ponerle esta etiqueta, lo alejamos fácilmente de nosotros, o por lo menos, esto lo mantiene a una distancia suficiente. Porque al llamarle “monstruo”, estamos afirmando que no es como nosotros, y lo que es más importante, que nosotros no somos como él. La verdad incómoda es, por supuesto, que nosotros somos muy parecidos a él. Él significa el lado oscuro de lo que somos todos: seres humanos. Josef Fritzi no es un animal ni es una bestia. Tampoco es un monstruo. Los actos bárbaros de crueldad perpetrados por Fritzi son los actos de un hombre.
Los monstruos de Barrio Sésamo jugaron un papel importante en las vidas de muchos niños, que hicieron del miedo – a los monstruos – un concepto amable, informativo, educativo y divertido. No hay sitio para hombres como Josef Fritzi en el maravilloso mundo de los monstruos.
(Traducción al castellano por el autor y Miren Zabaleta)
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Publicado en http://www.weeklyletter.com con fecha 2008-05-15 13:00:00 +0200
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Por cierto, la Coordinadora del Departamento de Alemán aquí en Congenia me ha señalado un fallo en la carta semanal de esta semana. El protagonista Austriaco se llama Josef Fritzl y no Fritzi como lo he escrito yo. Así que, si lo lees Josef, lo siento.
Pienso que los moustros no existen ; aunque en muchas ocaciones, en mi niñez me llevaron a la cama anunciandome que si me encontarba despierto el Mounstro me llevaria y me comeria. jajaja cunado lo pienso hoy dia.
Pero el comportamiento humano el que muchas veces no podemos explicar, no es suficiente con darle un nombre y no mirar mas. Se que tenemos miedo de ser como el y tambien lo contrario a el. Solo queremos vivir y evitar que las cosas mounstrosas se apoderen de nuestra vida o entorno; pero es inevitable como bien dices somos humanos y estamos expuesto a todo, aunque en muchas ocaciones podemos escojer a lo que nos queremos exponer.
Gracias por tu escrito.